El problema no es el problema

Actualizado: abr 21

Cada vez que converso con mis clientes, alumnos o en mi vida cotidiana, puede que aparezca la noción del PROBLEMA. A mí misma, me pasa también que puedo caer en este aparente obstáculo.


En este breve artículo, te invito a diferenciar ,en principio, dos elementos funtamentales: Los hechos y las interpretaciones.




En primer lugar, un hecho es un suceso, que puede ser verificado por cualquier otra persona dentro del marco o contexto en el que se presenta. Por ejemplo, " "Hoy en Buenos Aires comenzó a llover a las 11.00 am".


En cambio, una interpretación, es el relato que una persona ,de acuerdo a sus "mapas" de la realidad ( sus creencias, su historia personal, su biología, etc) construye sobre el hecho. En otras palabras, es el veredicto o la versión singular que cada persona cuenta sobre el mismo hecho. Siguiendo el ejemplo anterior, una persona puede interpretar que " hoy es un buen día para mirar una serie en netflix", mientras que otra puede decir que " hoy es un día horrible donde no hay nada para hacer".


¿ Para qué se vuelve interesante poder distinguir los hechos de interpretaciones?


Para DARNOS CUENTA, de que el hecho no es el factor condicionante de nuestra interpretación. Nuestra interpretación se genera a partir de los filtros de los que disponemos en un momento dado para observar. Estos filtros son inherentes a la condición humana. Entonces, si quiero conseguir un resultado diferente en algún aspecto de mi vida, en un equipo, en una organización, en un país o comunidad, es importante detenernos a revisar los filtros, actualizarlos y/o modificarlos por otros, que nos permitan VER en primer lugar los HECHOS, y luego, generar nuevas interpretaciones.


El primer principio de la ontología del lenguaje nos recuerda:


"No sabemos cómo las cosas son. Sólo sabemos cómo las observamos o cómo las interpretamos. Vivimos en mundos interpretativos".


Este principio, nos muestra a cada momento, que no somos capaces de acceder a una única realidad, sólo podemos hacer un recorte y luego interpretarlo desde una emocionalidad, una historia personal determinada.


Entonces, ¿cuándo un hecho se transforma en un problema para alguien? Cuando esa persona tiene una sola interpretación disponible, y sumado a ello, esa interpretación no le permite encontrar una forma creativa de llegar hacia donde quiere.


En las sesiones de coaching, ayudamos a las personas a ver esa interpretación, cargada de creencias, y de juicios, probablemente infundados que nublan o empañan la situación. Colaboramos para que no sólo se dé cuenta dónde está en su lenguaje la imposibilidad de avanzar, sino también, para que pueda crear nuevas maneras de observar la situación que le posibiliten acercarse hacia aquello que desea.


En conclusión, el problema no es el problema. El problema resulta de una manera agotada de interpretar la situación que se nos presenta.


En palabras de Albert Einstein, "No podemos resolver problemas de la misma manera que cuando los creamos".


Necesitamos generar conversaciones que creen las posibilidades de ver al otro, legitimar su punto de vista, aún si no estoy de acuerdo, crear las condiciones para preguntar o indagar, en vez de querer convencer al otro de nuestro propio relato. Llegar a encontrar los HECHOS, para luego crear opciones más abarcativas y creativas, que salgan de la zona habitual, de nuestros patrones heredados que ya no son útiles para caminar en el mundo actual.


Es aquí donde el coaching, tanto a nivel individual, como en equipos o en una organización puede ser una alternativa interesante, que nos permita ver lo invisible. El coaching permite el DESPERTAR para darnos cuenta de nuestra cuota de responsabilidad en nuestros resultados.


Nos encontramos en un próximo artículo!

Abrazo,


Eli











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